lunes, 28 de octubre de 2013

AyS - Prologo

“¡No lo muevas!” dijo Diego deteniendo a Alicia, “creo que intenta convocarla”. 


Alicia lo miró incrédula, llevaban meses tratando de comunicarse con sus respectivos alfiles, pero nada ocurría, aun así no podía dejar de pensar que era inusual que Giles siguiera durmiendo a las dos de la tarde. “¿Qué hora es allá?” preguntó mirando por la ventana, “¿Crees que ella estará aun durmiendo?”. 

“Probablemente” contestó Diego, pasando con cuidado por un muy dormido Giles, “seguramente está por amanecer”. 

Llevaban ya varios meses encerrados en esa torre, Diego fue el primero en llegar, lo habían interceptado a la salida del supermercado y lo sedaron por horas mientras lo trasladaban a la torre. Al llegar allí y encontrarse completamente solo, sin poder hablar con Raissa, lo supo, no desesperó en lo absoluto, sabía que pronto tendría compañía, y así fue, a la semana llegó Alicia, la trajeron mientras él dormía, al despertar la vio desparramada en la entrada. 

“¿Quién eres?” preguntó ella asustada al despertar, “¿Dónde estoy?” exigió saber, al tiempo que se ponía de pie y adquiría una pose defensiva. Artes marciales supo de inmediato. 

“Soy como tú” contestó intentando calmarla, “llevo acá una semana”, ella seguía en la misma posición, mirándolo con curiosidad, “mi alfil se llama Raissa, es una planeadora, ¿El tuyo?”. 

“Leónidas, ejecutor”, contestó después de unos segundos, relajando la postura. Miró con cuidado a su alrededor y extendió una mano en saludo, “Alicia”. 

“Diego”, respondió caminando unos pasos para estrechar su mano. Acto seguido ambos se sentaron en el suelo de su pequeña cárcel y se estudiaron unos segundos. 

“¿Qué crees que está pasando” preguntó Alicia mientras pasaba una mano por la pared, esta era rocosa y desprendía un pequeño polvillo a medida que sus dedos hacían contacto con ella. 

“La vedad es que no lo sé” contestó Diego poniéndose de pie para observar por la ventana, la que daba a una gran plaza, “pero lo se sí sé, es que si mis sospechas son remotamente correctas, aún nos falta un acompañante más”. 

“¿Tú crees….que nosotros…. es decir, ellos son?” preguntó a medias, mirándolo con asombro. 

“Pronto lo sabremos” fue todo lo que dijo Diego y sus dudas fueron disipadas cuando vieron a Giles aparecer por la puerta. Él apenas los vio, comprendió”. 

“Lo sabía…” se limitó a decir antes de presentarse. 

De ese momento ya habían pasado algunos meses, y ellos sabían muy bien como el tiempo jugaba en su contra, cómo cada día que pasaba podía ser el último. 

Todas las noches lo intentaban, una y otra vez, pero no podían comunicarse, la diferencia horaria era sin duda una de las principales barreras, no podían ir a dormir a destiempo, porque las drogas se los impedían, y no podían dejar de tomarlas, porque no sabían cómo se las administraban, tenían diversas teorías, pero nada certero. 

Alicia se abrazó a Diego, mientras ambos observaban el dormir de su acompañante, lo veían moverse ligeramente, soñando.

Las horas se tornaron eternas mientras esperaban, cada movimiento de Giles podía significar lo que tanto llevaban esperando, pero no querían hacerse ilusiones. Si bien confiaban ciegamente en sus alfiles, sabían que ellos tenían que poner de su parte. 

Finalmente despertó. 

Los buscó por la habitación algo desorientado, producto de los días de ayudo, cuando los vio una sonrisa apareció en su rostro. 

“¡Lo conseguí!”


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Estimados, a los que leen la historia les tengo un aviso. 
Voy a dejar el prologo en este blog y comenzaré a publicar "Aixza y las Sombras" en un blog propio, para no confundir. 
La dirección es http://aixzaylassombras.blogspot.com/
Espero sus comentarios =).
Cariños! 
Catapzia


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